Al interior de Lo Castro Quebrada Alvarado existe un lugar muy hermoso por lo abundante de su vegetación donde crecen árboles de gran tamaño y corre el agua fresca formando un cafión entre cerros altos y escarpados.

Hace mucho, muchísimo tiempo en este cafión vivía una colonia de cóndores que bajaba seguido al valle a matar el ganado pequeño (cabras, ovejas, terneros).Era tanto el daño que causaban y tanto el temor de la gente, que un día se juntó un grupo de valientes y fueron a matar a los cóndores.

Las mujeres y niños lloraban porque los cóndores eran muy bravos y ningún hombre volvería vivo. Se levantaron tempranito, llevaron merienda para varios días y un buey vivo que carnearon cerca del nido de los cóndores. Hicieron unos rucos bien protegidos y esperaron que éstos bajarán al olor de la carne.

Cuando los cóndores estaban guatones y cansados de tanto comer, los hombres salieron de su escondite los cercaron y los mataron a palos.

Claro que los cóndores se defendieron bravamente y los primeros en caer fueron los perros que acompañaban a los hombres, perros especializados en la cacería de leones nunca de cóndores. Varios fueron también los hombres heridos por las garras aletazos y picotazos pero por fin, todos los cóndores adultos murieron. Los polluelos que quedaron en los peñones, murieron después de hambre y de frío.

Algunos hombres quedaron marcados para siempre en el rostro o el cuerpo pero se sentían felices: Habían vencido a sus enemigos.

Ahora leyenda o no, existe al interior de Lo Castro un lugar denominado "Los Cóndores”, el que es muy hermoso y que vale la pena visitarlo. Parece que el alma de esos cóndores aún lo protege de la mano depredadora del hombre ya que sus árboles se mantienen en pie como una señal de lo que fue el lugar antes que el hombre empleara su hacha.